Gases fluorados: los cambios que todo instalador debe tener en el radar
El sector de la climatización y la refrigeración está viviendo una transformación que afecta directamente al día a día del instalador profesional. La reducción progresiva de los gases fluorados con mayor potencial de calentamiento global está impulsando nuevos refrigerantes, nuevos equipos y también nuevas exigencias de formación y seguridad.
Y 2026 es un año especialmente importante.
El cambio ya está en marcha
El Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados establece un calendario progresivo de restricciones para determinados refrigerantes y equipos.
Una de las novedades que ya afecta al sector desde el 1 de enero de 2026 es la prohibición de utilizar gases fluorados con un potencial de calentamiento global (PCG) igual o superior a 2.500 para el mantenimiento o revisión de equipos de aire acondicionado y bombas de calor.
La normativa contempla determinadas excepciones temporales para gases regenerados y reciclados utilizados en equipos existentes, pero la dirección del mercado es clara: avanzar hacia soluciones con un impacto climático mucho menor.
2027 será otra fecha clave
El siguiente paso está muy cerca.
A partir de enero de 2027 entrarán en juego nuevas restricciones de comercialización para determinadas categorías de equipos. Entre ellas se encuentran, con las excepciones de seguridad previstas por la normativa, sistemas partidos aire-agua de hasta 12 kW que utilicen gases fluorados con un PCG igual o superior a 150.
También habrá nuevas limitaciones para determinadas enfriadoras y equipos autónomos de climatización.
Esto está acelerando la introducción de refrigerantes de bajo PCG y alternativas no fluoradas en bombas de calor, aire acondicionado y refrigeración.
¿Qué significa para el instalador?
El cambio no consiste únicamente en sustituir un refrigerante por otro.
Los profesionales tendrán que estar cada vez más familiarizados con las características de los nuevos equipos y refrigerantes, sus condiciones de instalación y las medidas de seguridad necesarias para manipularlos.
Algunos refrigerantes alternativos presentan características diferentes en cuanto a inflamabilidad, presión de trabajo o procedimientos de intervención. Por ello, conocer qué refrigerante incorpora cada equipo y qué requisitos exige deja de ser una cuestión secundaria.
La propia normativa europea refuerza este punto al extender la certificación y la formación hacia la manipulación segura tanto de gases fluorados como de sustancias alternativas no fluoradas.
La formación será una ventaja competitiva
Para el instalador profesional, esta transición también representa una oportunidad.
Los clientes van a necesitar asesoramiento para decidir qué equipos instalar, especialmente cuando tengan que sustituir sistemas antiguos. Poder explicar las diferencias entre tecnologías, anticipar futuras restricciones y recomendar una solución preparada para los próximos años aporta un valor que va mucho más allá de ejecutar correctamente la instalación.
El profesional que domine los nuevos refrigerantes y conozca la evolución normativa estará mejor preparado para asesorar al cliente y afrontar un parque de equipos cada vez más diverso.
Antes de instalar, conviene mirar más allá de la ficha técnica
En los próximos meses, al seleccionar un equipo de climatización o una bomba de calor será recomendable comprobar no solo potencia, rendimiento o precio.
También habrá que prestar atención al tipo de refrigerante, su PCG, las condiciones de seguridad de la instalación y las futuras restricciones que puedan afectar a esa tecnología.
Porque una instalación profesional no consiste únicamente en resolver las necesidades de hoy. También implica anticiparse a las de mañana.
En un sector que cambia rápidamente, conocer la normativa se está convirtiendo en una herramienta más del instalador.

